CARLOS ANTONIO VASQUEZ RAMOS 2005
Me gustaría regalarte mi soledad ó un poco de la misma
Me gustaría confesarte cuánto te amo… y, que, me comprendieras
Me gustaría que un día de éstos me hablaras… “Hola”; “Adiós”
Me gustaría escuchar tu noble voz, diciendo mi nombre…
Me gustaría; claro que me gustaría…
Pero solo es ilución, por mas que yo aparezca
tú no me verás, por mucho que exista
no me observarás…
Estoy viviendo hoy mi vida, como un simple cuento…
¿Qué son mis queridos autores; sin un final feliz?
¿Qué son mis favoritos personajes; pereciendo en la novela?
Cuando jugamos a ser Dios, creamos nuestra biblia,
Según nuestras ideas, el apocalípsis es dramático…
Me gustaría ser mi cuento…
¡Cuánto anhelo escribir mi vida;
Cómo quisiera ser mi Dios;
y cambiar mi historia,
y borrar éstos pasajes de infelicidad
convertirlos en un apasionado romance
y dejar de criticar a las parejas;
ser otra pareja más;
con el amor de mi vida…
Lastimosamente esto no le importa a Dios
se supone que su voluntad es la más perfecta,
Él es Dios, Él escribe, Él nos guía, Él es el autor,
pero no es el personaje…
solamente juega con nosotros,
según su imaginación: Voluntad Divina….
¿A caso la imaginación de Dios es Voluntad Divina?
…Dios, te felicito, eres el único y el más dramático,
para hacerme llorar…
…Dios, te felicito, ¡Animo!; sigue haciendo mi vida una miseria, ¡Vamos!
¿Cuánta más tristeza me darás?
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Sabes Dios, yo también escribo cuentos, poemas e historias;
mis parábolas son muy distintas, mi imaginación es inferior…
Sabes Dios, yo no estoy enojado contigo, no; en efecto,
mientras más sufren tus personajes (yo), más sufren los míos,
por eso no te culpo, porque si tu voluntad es tristeza para mí,
mi voluntad es muerte para mis personajes… solo que…
Yo soy un personaje tuyo, fuera del contexto,
cuando yo manipulo la vida de mis personajes
hago sufrir al que no sufre, mato a los valientes,
a los pobres desgraciados me los termino,
y a los que lloran por un sentimiento,
les clavo una lanza envenenada, para que sus lágrimas
de agua salada; se conviertan en sangre, mueran y jamás existan…
y… ¿Sábes de quién lo aprendí?… de tí mi buen Dios…
Yo soy ese personaje, el cual sufre, de un sentimiento,
tú, día con día me clavas una lanza envenenada,
mi llanto es de sangre y muero cada día; así son todos mis días;
hasta que tú seas bueno conmigo; y quemes el libro que como
título le pones mi nombre, y yo jamás exista…
y deje de sufrir… y deje de existir… y deje de escribir… y
(que se haga tu voluntad, …oh, Dios, lleno de amor y misericordia)
¡Pero no sé para quienes”
CVR . . .
“VIDA DE MI MALDITO AMOR POR EL QUE EXISTO”
“VIDA DE MI BENDITO AMOR POR EL QUE EXISTO”